

*La formación integral sólo es posible cuando la universidad coloca a la persona en el centro del proceso educativo y promueve una cultura cotidiana de respeto, diálogo, justicia social y aprendizaje significativo, propuso Mario de Anda en conferencia virtual
“Una universidad no es más humana sólo porque ofrece cursos o talleres de humanismo; lo es cuando en los pequeños detalles de su vida cotidiana prevalecen el respeto, la empatía y el reconocimiento de la dignidad de cada persona, sea alumna o trabajador, cualquiera que sea su condición socioeconómica, cultural, intelectual o su función dentro de la institución”.
Éste fue el planteamiento del director general de Educación Superior de la Universidad de Colima, Mario Guillermo de Anda Chávez, al dictar la conferencia “La formación integral como eje articulador del Modelo Educativo”, como parte del Seminario de Sensibilización del Nuevo Modelo Educativo de esta casa de estudios, que se realiza en el marco de las Jornadas Académicas 2026.
En esta charla, realizada en formato virtual, de Anda Chávez expuso ideas propias y conceptos históricos sobre educación. Además, habló del trabajo que implica articular el humanismo y el constructivismo para orientar la formación universitaria hacia la dignidad humana, la justicia social y la construcción de una sociedad democrática y sostenible. Más de 500 docentes y administrativos atendieron la charla.
Dijo que una “universidad humana” también tendría que reflejarse en las aulas, donde el aprendizaje no se limite a la memorización de contenidos, sino que abra espacios reales de diálogo, participación y construcción colectiva del conocimiento.
En este sentido, planteó que un docente comprometido con esta visión no sólo transmite información, sino que genera experiencias que ayudan al estudiantado a comprender la complejidad de la realidad, trabajar de manera colaborativa, deliberar éticamente y vincular el conocimiento con los problemas sociales y ambientales de su contexto inmediato.
Dentro de esta etapa de sensibilización del Modelo Educativo, dirigida al profesorado universitario, el director general de Educación Superior dijo que se trata de reflexionar sobre el tipo de universidad y de sociedad que se desea construir, pero sobre todo, señaló, sobre el ser humano que se aspira formar. “No es posible pensar ni proyectar la educación universitaria sin definir primero el tipo de persona que queremos formar”, afirmó.
El ser humano que se busca formar con este nuevo modelo -explicó- constituye el fundamento que articula el resto de sus componentes. En este marco, la formación integral funciona como el eje que da sentido a todo lo demás. “Antes de preguntarnos qué tipo de sociedad queremos o qué tipo de universidad necesitamos, tendríamos que construir entre todos el tipo de ser humano que queremos formar”, insistió.
Explicó que este eje articulador está acompañado por los enfoques del humanismo y el constructivismo, los cuales colocan a la persona en el centro del proceso educativo. “El humanismo aporta el horizonte ético y antropológico de la educación: la dignidad humana, la justicia social, la solidaridad, la inclusión y el bien común”.
Por su parte, “el constructivismo aporta la comprensión pedagógica sobre cómo las personas construyen aprendizajes significativos a partir de la experiencia, la reflexión, la interacción y la transformación de su realidad”, añadió de Anda Chávez.
La propuesta, aclaró el ponente, es que la educación no se reduzca a la transmisión de conocimientos, sino que contribuya a formar personas conscientes, críticas, éticas y comprometidas con su entorno inmediato. Al presentar la gráfica del modelo, señaló que la universidad no debe concebir la educación únicamente como un medio para la preparación técnica o profesional, sino como un proceso orientado a la formación plena de la persona y a su participación responsable en la transformación de la sociedad.
En otro momento de la conferencia, de Anda Chávez habló de la educación moderna de los siglos XIX y parte del XX, basada en los modelos humboldtiano y napoleónico, que definieron a la universidad como formadora de individuos con amplios conocimientos racionales y científicos, capaces de dominar diversas áreas del saber.
Sin embargo, señaló que estos modelos tendieron a privilegiar la dimensión intelectual y cognitiva por encima de otros aspectos de la formación humana. En muchos casos, agregó, “promovieron perfiles académicamente sólidos y culturalmente amplios, pero poco orientados al desarrollo socioemocional, la empatía, la sensibilidad social y el compromiso comunitario”.
De Anda Chávez concluyó su participación invitando a las y los docentes a preguntarse, antes de promover la formación integral en la Universidad de Colima, si las dinámicas institucionales realmente permiten vivirla; es decir, si puede hablarse de formación integral en contextos donde el tiempo para escuchar, dialogar y acompañar al estudiantado es cada vez menor.
También los invitó a cuestionarse si puede existir una educación humanista cuando la lógica de lo cuantitativo termina desplazando la reflexión crítica y el sentido ético de la universidad. Tal vez, compartió, “el desafío no sea diseñar más discursos sobre integralidad o formación integral, sino recuperar el sentido profundo y humano de educar”.
“Formar integralmente no significa agregar actividades culturales, deportivas o emocionales al currículum, sino darles una intencionalidad pedagógica”, precisó. Esto implica reconocer que toda acción educativa afecta la totalidad de la persona.
Al finalizar la sesión, se abrió un espacio de preguntas y respuestas, donde hubo una amplia participación de profesoras y profesores universitarios, quienes compartieron dudas, sugerencias y felicitaciones por la claridad con que fue abordado el tema.
Ésta y las demás conferencias del Seminario pueden consultarse en la página de la Dirección General de Desarrollo del Personal Académico: (https://www.youtube.com/c/DiGeDPA).

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A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
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