

Autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Secretaría de Gobernación realizaron una visita de supervisión a la Catedral Basílica Menor de Colima con el objetivo de dar seguimiento al proceso de restauración del inmueble histórico afectado por el sismo registrado en la entidad.
El rector de la Catedral, Juan Pablo Aguilar Castañeda, informó que en el recorrido participaron la directora del INAH en Colima, Alex Ochoa, así como representantes de la Secretaría de Gobernación y de la Diócesis de Colima, encabezada por el obispo Gerardo Díaz Vázquez.
Explicó que la visita forma parte de los trabajos de revisión y actualización de la documentación técnica relacionada con los daños que presenta el edificio, con el fin de avanzar en los protocolos que permitan gestionar los recursos necesarios para iniciar las obras de restauración.
“El interés por restaurar y resguardar el patrimonio histórico de la ciudad de Colima está presente. Esta visita refleja la disposición de las autoridades para seguir trabajando en conjunto y dar seguimiento a este proceso”, señaló.
Juan Pablo Aguilar recordó que tras el sismo la Catedral permaneció cerrada durante tres meses mientras especialistas de Protección Civil, el INAH, ingenieros y arquitectos realizaban evaluaciones estructurales. De acuerdo con los dictámenes emitidos, el inmueble se encuentra estructuralmente estable y no presenta riesgos mayores en su estructura principal.
Sin embargo, explicó que con el paso del tiempo se han hecho más visibles algunas afectaciones derivadas de fisuras ocasionadas por el movimiento telúrico, así como por filtraciones de humedad provocadas por las lluvias, lo que ha generado desprendimientos en molduras y enjarres.
Ante esta situación, la Catedral ha llevado a cabo acciones preventivas para reducir riesgos, incluyendo revisiones especializadas y trabajos de mantenimiento autorizados por el INAH. Hace algunos meses incluso fue necesaria la contratación de una grúa con canastilla para inspeccionar y asegurar distintas áreas de la cornisa del templo.
El sacerdote destacó que, debido a que se trata de un edificio histórico, cualquier intervención debe seguir estrictos protocolos establecidos por el INAH, organismo encargado de autorizar y supervisar las obras de conservación.
Respecto a los recursos económicos que requerirá la restauración, indicó que aún no se cuenta con una cifra pública, ya que los montos son analizados por especialistas del INAH, peritos y la empresa aseguradora involucrada en el proceso.
Finalmente, Aguilar celebró la disposición mostrada por las autoridades federales para trabajar de manera coordinada con la Diócesis de Colima, al considerar que la Catedral representa un patrimonio histórico, cultural, antropológico y de identidad para los colimenses.
“Estamos trabajando por un bien común, Catedral es un símbolo importante para la ciudad y para el estado, por lo que existe voluntad de todas las partes para lograr su restauración”, concluyó.
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A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
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