

CUERPO, CONSUMO Y SALUD
POR: Balvanero Balderrama García
balvanero@gmail.com / @Balvanero.B
Recientemente el paisaje urbano ha ido tomando otra fisonomía. No hablo de los ya famosos arcos Sur y Norte. Ni de las otras obras en vialidades que trastornan el tráfico en la conurbación Colima-Villa de Álvarez-Comala-Coquimatlán.
Me refiero a dos giros comerciales que ha proliferado: gimnasios y farmacias.
Quizá sea mi percepción. Estadísticamente lo podremos verificar con los Censos Económicos del 2029, comparando con lo que había en el 2024 (INEGI).
Estos negocios tienen que ver con el cuidado del cuerpo. Uno, entiendo, buscar fomentar hábitos saludables al realizar ejercicio de manera frecuente y sistemática bajo la guía o supervisión de instructores profesionales. El otro, atiende los quebrantos en nuestra salud.
Sólo por compartir un dato: el DENUE (INEGI, 2024) indicó que había en el estado 211 “centros de acondicionamiento físico del sector privado”. En los municipios de Colima y Villa de Álvarez se concentraba más de la mitad: 109.
En su propuesta teórica de la modernidad líquida, el sociólogo Zygmunt Bauman se refiere a la práctica del ejercicio no como una actividad de salud, sino como una obsesión cultural fijada en el consumismo y la estética. El cuerpo como “objeto de consumo”. Algo de razón habrá en una cultura que privilegia la imagen.
Hay matices en el análisis de Bauman respecto al ejercicio. Por ejemplo, hace una distinción: estar en forma lo relaciona con la estética y la capacidad de rendimiento físico; el otro concepto, estar sano, lo vincula con un estado general más profundo, que tiene implicaciones más abarcadoras.
Estar sano también implica un esfuerzo que tiene que ver, no sólo con el ejercicio -necesario-, sino también con la alimentación, la propia salud mental; armonía, con uno mismo y con las demás personas.
Otro dato: el Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico del INEGI reportó que, en 2025, hacían ejercicio en su tiempo libre cuatro de cada diez personas de 12 años y más
En una sociedad que estadísticamente está envejeciendo, hay un término que cobra relevancia, desde mi perspectiva: envejecimiento activo. No se trata sólo de actividad en las personas adultas mayores. Esto es, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez.
Te propongo una reflexión: imagínate en 15 o 20 años, con el ritmo de vida que ahora llevas. A partir de una reflexión honesta, sabrás si hay algunas cosas que debamos cambiar para que, en ese futuro no tan lejano, podamos mantenernos física y mentalmente funcionales.
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A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
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