

JUSTICIA PARA ÁNGEL YAEL Y LOS ESTUDIANTES DE ZACATECAS
POR: César Barrera Vázquez
Al asesinato de tres estudiantes de Zacatecas –entidad que sufre una ola de violencia sin precedentes--, se le suma la ejecución de Ángel Yael, estudiante de la Universidad de Guanajuato a manos de un elemento de la Marina, asignado a la Guardia Nacional y quien también lesionó a Edith Alejandra, compañera del joven abatido.
Preocupa la forma en que la militarización del país, en lugar de reducir la violencia, lo que ha hecho es exacerbarla y provocar esta clase de tragedias, donde estudiantes inocentes han sido asesinados a manos, precisamente, de quienes supone deben cuidar la paz y tranquilidad.
No es la primera vez que ocurre. Sucedió con Calderón y también con Peña Nieto, pero lo preocupante es que sigue ocurriendo con el actual gobierno de López Obrador, quien en campaña prometió regresar a los soldados a los cuarteles.
La Guardia Nacional, en ese sentido, representa la militarización de la seguridad pública, y prueba de ello es que gran parte de los elementos que la conforman provienen de las fuerzas armadas y la marina. Es un cuerpo de seguridad con una profunda esencia castrense, más diseñada para actuar en batalla, de manera reactiva, que en contribuir en la prevención y persecución del delito.
Los elementos de la Guardia Nacional, en ese sentido, no realizan un Informe Policial Homologado, parte elemental para la procuración de justicia, pues de ahí estriba el éxito para que el juez de control califique si la detención es legal.
Personalmente valoro y reconozco el esfuerzo y trabajo de quienes integran los diferentes cuerpos de seguridad, incluida la Guardia Nacional, pero el modelo policial tendría ser de un corte más apegado a la procuración de justicia –fundamental para abatir la impunidad—y no sólo de disuasión al estilo militar.
Por otro lado, en el caso de Colima, los resultados han sido nulos con la estrategia, de los tres órdenes de gobierno, de patrullar: se ve a los marines, a los policías estatales y municipales, a la guardia nacional y al ejército, pero eso no impide que se sigan dando ejecuciones y que la violencia crezca más
Al contrario, la militarización sólo provoca tragedias como la ocurrida a Ángel Yael, entre muchos otros que han muerto a manos de la autoridad, así como del enfrentamiento producto de los grupos criminales y las fuerzas del ejército.
De ahí la importancia del pronunciamiento de cinco instituciones de educación superior de la región centro occidente de la ANUIES -incluida la Universidad de Colima–, cuyos rectores expresaron su solidaridad con las familias de Ángel Yael Ignacio Rangel y Edith Alejandra Carrillo Franco, estudiantes de la Universidad de Guanajuato que fueron víctimas de una “desmedida agresión” por parte de un elemento de la Guardia Nacional.
En el posicionamiento, los rectores de las universidades Autónoma de Aguascalientes, Autónoma de Nayarit, de Guadalajara, Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y de Colima, exigieron justicia y exhortaron a las autoridades correspondientes para que realicen una investigación expedita y apegada a derecho, garantizando una correcta impartición de justicia.
En el documento, firmado también el rector Torres Ortiz, llamaron a la unidad de las instituciones de educación superior para “hacer frente a la violencia impune que se padece en el territorio nacional”.
Las universidades enfatizan en el comunicado que “seremos siempre promotoras de la paz, la seguridad y la justicia, y seguiremos comprometidas con la búsqueda de una sociedad libre de todo tipo de violencias”.
Sin entrar en mayores detalles y derivaciones respecto a los hechos ocurridos el 27 de abril pasado, en la comunidad de El Copal, municipio de Irapuato, en Guanajuato, los rectores muestran con el posicionamiento conjunto una real preocupación por las familias de las víctimas, a quienes se estará acompañando, así como por la situación y clima de violencia que impera en diferentes zonas de nuestro país.
Como sociedad, tenemos que estar siempre de lado de la justicia y luchar contra la impunidad, sobre todo cuando la violencia se ejerce desde las esferas del poder y las fuerzas del estado, afectando a lo más valioso que tenemos: la juventud universitaria y estudiosa de México.
DOS PUNTOS
Los principales dirigentes del PRI, PAN y PRD en el estado de Colima, así como del Verde Ecologista, han dejado claro que la violencia no se debe politizar como se hizo en el pasado y menos ahora. Lo anterior es correcto: se debe trabajar en unidad y de manera coordinada. Sin embargo, quienes toman las decisiones también deben estar abiertos a la crítica y el escrutinio público, y tener la prudencia de rectificar la estrategia, así como tomar decisiones racionales y fundamentadas. También de eso se trata cuando se habla de no politizar la seguridad.
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A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
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