

POR: Fernando Herrera Rincón
DE LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA (PARTE I)
En mi anterior columna escribí un poco acerca del ejercicio venidero de revocación de mandato, este tipo de ejercicios, pueden formar parte sustancial de una democracia participativa o caer en una mala práctica (depende como se lleven a cabo), sin embargo no entré de lleno a ese tema en la pasada edición debido a su amplitud, por lo que ahora en lo que se extenderá en posteriores entregas, haré una explicación sobre que consiste y que abarca la participación política.
Primero que nada hay que aclarar que el estudio de la participación política es algo demasiado amplio, tanto sus modalidades, enfoques e innovaciones nos dan de que hablar todos los días por lo que muchos aspectos no serán tocados o lo serán de forma superficial. Empecemos con lo primero ¿qué es la participación política? La participación no es algo novedoso, ha existido desde siempre pero conforme al paso del tiempo ha variado mucho en sus formas, si bien los periodos absolutistas han sido un freno a cierto modo, el Estado moderno vive un una nueva forma de participación gracias a las innovaciones en las tecnologías así como en las teorías de la administración pública, de la misma forma la democratización también empuja a la ciudadanía a buscar maneras para que su voz sea escuchada.
De acuerdo con Gianfranco Pasquino, la participación política es el conjunto de acciones y conductas que apuntan a influir de forma más o menos directa y más o menos legal sobre las decisiones políticas y sobre la selección de quienes ostentan el poder público en cualquier sistema u organización política. Observando esta definición claramente deja abierta la amplia variedad de medios participativos, el hecho de no hacer exclusivo los métodos legales para la participación nos muestra su vasto mundo, a la vez observamos que la participación política no recae solo en el ámbito gubernamental, esta se ejerce también en las organizaciones que participan activamente en nuestro sistema político como pueden ser asociaciones civiles o partidos políticos pero eso se explorará posteriormente.
Ya definida la participación y su fin de influenciar para bien o para mal en las decisiones y los funcionarios, hay que englobar la participación en dos esferas, la participación visible, que es en la que se encuentran las personas usualmente activas que se involucran en los distintos ejercicios participativos y que pertenecen a organizaciones o partidos políticos. Su contraparte, en la esfera de la participación invisible o latente se encuentran los ciudadanos con una opinión pública interesada en la política pero la actividad de estos surge raramente y de modo efímero, estos pueden ser quienes se limitan únicamente a votar o a menos que alguien los invite a participar en un tema que pueda encender su interés.
En otra edición de esta columna se escribió acerca de la diferencia entre participación y movilización, debido a la importancia que estos conceptos tienen en el tema es importante volverlos a traer. Ya definimos que la participación es para influir en quienes detentan el poder político y sus decisiones, sin embargo para que se le pueda llamar totalmente participación política esta debe de nacer desde la ciudadanía de forma relativamente espontanea y totalmente autónoma. Hay muchas motivaciones que la gente puede tener para participar como el ámbito socioeconómico o el deber cívico, podemos encontrar ejemplos de esta participación en la esfera de lo visible como lo son gestores ante el gobierno, columnistas, miembros o dirigentes de organizaciones, incluso quienes se encuentran el área de la participación latente cuando la ejercen de forma autónoma.
Ahora pasemos a definir la movilización, esta se ve cuando la supuesta participación es inducida, usualmente la movilización la llevan a cabo quienes tienen el poder político en el intento de mantenerlo bajo su control. México es sin lugar a dudas un ejemplo de esto, las tácticas llevadas a cabo por los partidos políticos han sido casos donde se puede observar este tipo de estrategia, la llamada estructura del partido únicamente realiza una participación heterónoma, dicho mecanismo si bien fue implementado originalmente por el PRI durante su periodo hegemónico, en tiempos recientes los demás partidos elaboraron los propios, esto ha llevado al fortalecimiento de los operadores políticos quienes lejos de incentivar una participación ofrecen al mejor postor la movilización de ciudadanos, incluso el actual partido en el poder ha comenzado a formar sus intentos de estructura a pesar que su triunfo en las dos últimas elecciones se lo debe a la falla de la movilización causada por el malestar político y social que se vino acumulando a lo largo de décadas lo que, muy acorde a su definición, provocó una participación masiva, autónoma y espontanea que rompió las estructuras de movilización.
A fin de no alargar de más esta columna continuaré con el resto en entregas posteriores, termino invitando a la ciudadanía a que reflexionen si participan activamente o si se encuentran en lo invisible, de igual forma la siguiente ocasión que voten, firmen una petición o vayan a una reunión política, pregúntense si verdaderamente nació de su voluntad o fue la voluntad de otro.
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A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
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