
¿DÓNDE QUEDARON LOS 500 MIL MILLONES DE PESOS DE LA CORRUPCIÓN?
A mediados del año pasado, nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en su rueda de prensa mañanera que se preveía un recurso de 500 mil millones de pesos, producto del combate a la corrupción; es decir, dinero que antes se iba a la corrupción, pero que ahora el gobierno, honesto, lo atajaría.
Lo que dijo a mediados del año pasado, lo repitió exhaustivamente en campaña: decía que iba a financiar sus proyectos asistencialistas con los recursos que se fugaban por la corrupción; en aquel entonces, allá por el 2018, estimaba la cifra en cerca de 400 mil millones de pesos.
Este recurso, lo presumió AMLO como un fondo el pasado 24 de marzo. Si bien son 100 mil millones de pesos menos de los proyectados en el 2019, la cantidad sigue siendo significativa. Pero también, lo que es más significativo, es que hasta el momento no se sabe dónde está ese dinero.
La pregunta tiene fundamento en un contexto de desabasto de medicamentos a nivel nacional y recortes presupuestales, de falta de recursos para un programa de incentivos fiscales y de una disminución significativa de recursos federales para las entidades.
Tan solo Colima, por concepto de ingresos de libre disposición y transferencias federales etiquetadas, tuvo una reducción de recursos por 2 mil 197 millones pesos en el 2019.
¿Por qué, si en teoría se tiene una bolsa de 500 mil millones de pesos en austeridad y dinero de la corrupción, tiene que utilizar el dinero de fidecomisos, recurso ahorrado en los gobiernos neoliberales?
De ese dinero el gobierno de AMLO no ha dicho nada. A lo que voy es que tengo mis serias dudas de que realmente exista ese dinero sustraído a la corrupción, porque todos los programas mencionados están etiquetados en el presupuesto de egresos, con su contrapartida en la ley de ingresos federal; es decir, el dinero gastado en los programas asistencialistas proviene de lo recaudado por nuestros impuestos, no por el dinero de la corrupción.
Y el mismo presidente me da la razón, porque recientemente, en su mañanera, se negó a condonar temporalmente impuestos o aplicar un prórroga en el pago de los mismos, argumentando que sin este recurso no tendría, en palabras del presidente, dinero para darle a los pobres.
¿Pues qué no hay 500 mil millones de pesos de los corruptos? Vaya, es aritmética pura; son matemáticas, datos duros. Razonemos un poco: o no había ese dinero que dice el presidente, a esa magnitud –500 mil o 400 mil millones de pesos- o, peor aún, dónde está, quién se lo está quedando. Lo que sí vemos, y eso se materializa en los hechos, en la realidad, es que hay desabasto de medicamentos y recortes presupuestales en áreas fundamentales como salud, ciencia, educación e inversión pública. Y si bien ya había, esto se agudizó en el actual gobierno y ahí están los testimonios de familiares de niños con cáncer y médicos.
En ese sentido, ¿por qué habría recortes presupuestales y desaparición de fidecomisos si hay 500 mil millones de pesos extra, dinero atajado a la corrupción? La pregunta es válida y nos lleva a los mismo, ¿dónde está ese dinero?
Por qué si hay dinero extra se para el recurso en inversión, donde se resiente más, y el mismo gobierno lo reconoce, así como los constructores. La inversión pública está detenida, dicen. ¿No será que de lo recaudado, de lo que se presupuesta, de los recortes, una gran parte va a gasto corriente, a apoyos asistencialistas, porque eso es al fin de cuentas las dádivas de gobierno? Es gasto federalizado.
Y hay que enfatizar que este dinero, este recurso recaudado de lo que le pagamos nosotros al gobierno, no resuelve ni un ápice la pobreza en México. Es una medida paliativa, un mejoralito. La pobreza ahí está, como un botín para los políticos demagogos, quienes lucran en el discurso de la inopia de ciertos sectores de la población.
Vaya, ¿dónde están esos 500 mil millones de pesos de la corrupción? ¿Existen? Y si es así, ¿por qué el gobierno federal recurre a otros mecanismos para generar ingresos? El presidente mismo lo dice: sin la recaudación de impuestos no hay para los apoyos a personas en pobreza. Son preguntas. Preguntas fundamentales, previendo lo que se avecina.
DOS PUNTOS
Vaya, el gobierno sí ha invertido más de 500 mil millones de pesos en sus programas asistencialistas. Pero de este dinero el gobierno no ha precisado a través de qué mecanismos se lo quita a la corrupción. Al final, el presidente nos da la razón a lo que no querer condonar impuestos temporalmente, pues se quedaría sin los recursos que dan el techo financiero a estos apoyos.
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A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
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