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NUEVO REPORTE DE EVALUACIÓN: MÁS CARGA ADMINISTRATIVA
Los temas polémicos de la Reforma Educativa son muchos y pese a la desmedida y despiadada inversión para promocionar los beneficios de la misma y engañar al pueblo queriéndole grabar la idea de que esa sí sería la solución mágica que llevaría a sus niños a estar al nivel de los países exitosos en el área educativa del primer mundo, los que estamos adentro de este rubro sabemos que la propuesta en general es una moneda chapeada de oro que trata de recubrir una cruda realidad. Promesas muchas, deficiencias más, y para muestra el nuevo Reporte de Evaluación que se usará en educación básica, que además de ser una imposición es, en verdad, una carga administrativa, un gasto económico y una pérdida de tiempo fatal; de esto no me dejarán mentir directores, maestros y administrativos ya que ellos sufrirán los daños que esto conlleva, esto sin mencionar la presión que empieza a significar para los niños las nuevas formas de evaluación, tema que da para otro análisis.
De pronto, en verdad, siento que los seres humanos nos estamos empeñando en complicarnos la existencia, un ejemplo son las tiendas de abarrotes, cuando compras una cajita de cerillos y el scanner no reconoce el código, entonces el cajero pasa 3 o 5 veces el producto y nada, luego entonces tiene que teclear hasta más de 10 dígitos para que la máquina (el sistema) reconozca el producto, el ingreso, el egreso, el inventario, ah y luego imprima un ticket o recibo que mide casi diez centímetros y que quizá salga hasta más caro que la caja de cerillos, perdiéndose además el valioso tiempo del que vende como del que compra y llegando al mismo resultado: la venta de una caja de cerillos y la resolución de una necesidad. Pues algo así pasa con estos Reportes de Evaluación, se están pidiendo tantos rubros, tantas mediciones que el pobre maestro frente a grupo invertirá más tiempo en llenar la diversidad de apartados y casillas y en calificar con niveles de desempeño (simulando una calificación cualitativa) para convertir luego eso en número (dando de todas formas una calificación cuantitativa), que el tiempo que invierte en casa en planear sus clases, o en leer un buen libro sobre Evaluación, que seguramente resultaría más benéfico.
Mi intención era describir aquí el Reporte de Evaluación, pero es tan extenso y complicado que incluso ya hay tutoriales en youtube y se han implementado talleres para que los directivos, maestros y administrativos sepan cómo llenar estas agobiantes novedades, faltando además la capacitación para los padres de familia a quienes también se les dificultará entender el novedoso Reporte, pues se encontrarán con unos chilaquiles de niveles de desempeño, calificaciones numéricas, comentarios al margen y la incorporación de nuevos campos y nuevos lineamientos que algunos padres de familia, apenados de sentir que no entienden, se esperarán hasta el final de la reunión de “entrega de calificaciones”, y sintiéndose ignorantes (que no lo son), se acercarán tímidamente al maestro para preguntar “¿oiga, entonces pasó o no pasó mi hijo?.”
Creo que no se debe perder de vista el sentido humanista de la evaluación, ni nos debemos convertir en máquinas sumanúmeros. No debemos mecanizarnos tanto. Trabajamos con menores de edad, con seres sensibles y moldeables que más que saber la fórmula de una receta médica necesitan sentir que el médico está interesado en su salud y cree completamente en su recuperación. Creo que si no se modifica dicho Reporte, después, como telón de fondo aparecerán nuestros alumnos, padres de familia y maestros diciendo “No temo a la evaluación, sino al Reporte de Evaluación”, como continuidad al eslogan del movimiento magisterial que decía “No temo a la evaluación, temo a la corrupción”.
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A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
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