PARACAÍDAS

ROGELIO GUEDEA | Opinión | 08/03/2018

PRECIADO SALVÓ AL PAN

La definición de las candidaturas del PAN para los diferentes puestos de elección popular (alcaldías, diputaciones locales y federales) demostraron dos cosas que se han perdido de vista: que el liderazgo de Jorge Luis Preciado se impuso y que, si se impuso, fue porque en el Comité Nacional se dieron cuenta de lo riesgoso que sería para el panismo local que esta decisión recayera en los ahora claramente identificados panistas-priistas, los cuales operan en favor del priismo local, tal como lo hicieron con Morena (llena de priistas ahora), o como lo hicieron con el propio Partido Verde Ecologista, instituto que ha sido eclipsado (y, por tanto, socavado) totalmente por el PRI. Menos mal que el PANAL decidió deslindarse a tiempo de este yugo: le irá mejor yendo solo. Ni el PAN (ni las fuerzas que ahora lo acompañan: PRD y Movimiento Ciudadano) podía darse el lujo de implosionarse de esta forma, esto es, no podía permitirse que el PRI tomara control de sus candidaturas y, finalmente, sacara provecho de ellas, deslegitimándolo. Es normal, pues, que la prensa y la opinología oficialista haya desatado por tanto una dura guerra mediática en contra de quien hoy por hoy se erige la figura política más representativa del albiazulismo local: Jorge Luis Preciado, acusándolo de haber destruido a este instituto político imponiendo, incluso, a su pareja sentimental, a su compadre y hasta a su hija en posiciones importantes, cosa que a la fecha no se ha comprobado (al menos yo no vi, como se dijo, a su hija de suplente de Yulenny Cortés, quien va a la reelección en la Villa, pues quien va de suplente es María de Los Ángeles Palos Salas).  Entiendo que el malestar priista es grande en virtud de que el PAN (quien tiene la mayoría de posiciones de la alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano) no ha dejado que se cuele ningún panista-priista que pueda realmente desbarrancar al PAN mismo y a su coalición, misma que se percibe triunfadora aunque, como lo he dicho ya, le quedó a deber en mucho a la sociedad con respecto a las candidaturas ciudadanas, que prácticamente brillaron por su ausencia. Es plausible, en cualquier caso, que Jorge Luis Preciado haya logrado defender bien las trincheras de su partido y no haya permitido que se permeara de priismo, lo que habría sido su propia ruina. Lo que queda esperar ahora es si la elección que se hizo de candidatos fue realmente la correcta (incluyendo la decisión de las reelecciones), pero eso no lo sabremos hasta que pasen las elecciones. Por lo pronto, el paisaje electoral empieza a visualizarse con más claridad no tanto para la clase política, los que reflexionamos sobre ella o los que competirán en los comicios mismos, sino especialmente para la sociedad en general, que tendrá que ser muy juiciosa para determinar, a la hora de votar, quién sí y quién no quiere que la gobierne.

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