PARANORMAL

NANCY GONZÁLEZ FLORES | Opinión | 29/03/2011

NO HAY ESCÉPTICO EXENTO DE LA IRA DE FANTASMAS

“Esta historia alteró de tal modo mi espíritu, me trastornó de una forma tan profunda, tan misteriosa, tan horrible, que jamás hasta ahora la he contado. La he guardado en el fondo mas intimo de mí, en ese fondo donde uno guarda los secretos penosos, los secretos vergonzosos, todas las debilidades inconfesables que tenemos en nuestra existencia” Aparición (fragmento) Guy de Maupassant.

El relato es el siguiente:
“Nunca había sido víctima de lo paranormal hasta que los hechos me hicieron constatar de su existencia cuando formé parte de la estadística. Soy una persona retirada que vive solo de los recuerdos y de la buena lectura, siempre procuro aislarme de mi familia para hacer lo que me place ya que por algo serví a mi municipio durante un largo tiempo laboral”.

“Ahora que estoy pensionado tengo todo el espacio del mundo para dedicarlo a lo que antes no se me permitió debido al cumplimiento de mis responsabilidades y obligaciones como esposo y padre de familia. Pero desde que pusieron mis pertenencias personales en el que alguna vez fuera el cuarto de mi hijo mayor, (ahora utilizado como ático o bodega) en la segunda planta, me dediqué a ordenar mis antiguos libros en su mueble correspondiente y los cuadros más significativos a manera de decoración personal. Todo exactamente a mi estilo y gusto”.

“Específicamente una ocasión que subí a sacudir y darle los últimos retoques de cómo finalmente quedaría aquel cuarto del recuerdo, dejé la puerta abierta para ventilar la habitación, una vez terminando de asear me dirigí a la entrada cuando violentamente se cerró la puerta frente a mi cara y escuché unos pasos acercándose a mí; detenida y panorámicamente revisé a mi alrededor, seguido de ello fui sorprendido por un repentino empujón que terminó derribándome al piso”.

“Mas extrañado que asustado lentamente me incorporé del suelo y me dirigí a la puerta para salir de inmediato ya que al no tener una explicación razonable preferí dejarlo así y no alarmar a la familia sobre fantasmas chocarreros más de lo que yo, ya me encontraba. Lo único que si hice fue pedirle a mi esposa e hijas no entrar en lugar para evitar que me movieran las cosas recién instaladas”.

“A partir de eso comencé a frecuentar la habitación tres veces por semana para que el fantasma se fuera acostumbrando a mi presencia y termináramos (mutuamente) acompañándonos. Y a su vez evitar que se posesionara por completo de ese espacio que me correspondía por derecho propio”.

“Después de un mes de estar ya instalado en mi apreciada alcoba del recuerdo y aprovechando la tranquilidad de la casa, me acosté en la cama para leer uno de mis tantos los libros de antaño, cuando me sorprendió el sueño dejándome profundamente dormido.

Al despertar me percaté de que faltaban 30 minutos a las siete de la mañana. No hice el mínimo movimiento para trasladarme a mi actual alcoba con mi esposa, pues faltaban pocos instantes para que amaneciera”. “Entonces ocurrió aquello que me cuesta trabajo contar, pero que solo por esta ocasión manifestaré en esta historia a manera de desahogo: -Sentí, exactamente como me tomaron de ambas piernas y me bajaron con tan impresionable fuerza de la cama de solo un jalón-

-Aquello me arrastró por el piso, descendiéndome por el pasillo y después por las escaleras-“Recuerdo haber experimentado una tremenda psicosis emocional, angustia así como toda una serie de sentimientos de impotencia y miedo, mientras que cantidades de adrenalina recorrían cada parte de mi cuerpo que finalmente provocaron la perdida de conocimiento.

Cuando desperté rogué al cielo que se tratara de solo una horrible pesadilla para contar, pero fue más de lo que pudiera haber deseado, ya que desperté en el patio trasero de la casa”. “Esposa e hijas me encontraron a la intemperie con leves escoriaciones, rasguños y moretones en brazos y cabeza. No tuve otra salida que contarles lo que ahora he compartido con todos ustedes. Aunque sigo recorriendo el cuarto con mucha precaución procurando no volver a quedarme dormido, porque si volviera a pasar seguramente no creo sobrevivir o sobreponerme ha algo parecido”.