CULTURALIA

NOE GUERRA PIMENTEL | Opinión | 12/05/2017

AMANTES DE POMPEYA

I Nos desnudamos tanto hasta perder el sexo debajo de la cama, nos desnudamos tanto que las moscas juraban que habíamos muerto. / Te desnudé por dentro, te desquicié tan hondo que se extravió mi orgasmo. / Nos desnudamos tanto que olíamos a quemado, que cien veces la lava volvió para escondernos. / II Me hiciste tanto daño con tu boca, tus dedos, me hacías saltar tan alto que yo era tu estandarte aunque no hubiera viento. Me desnudaste tanto que pronuncie mi nombre y me dolió la lengua, los años me dolieron. / Nos desnudamos tanto que los dioses temblaron, que cien veces mandaron las lavas a escondernos. / III Te frotabas tan rápido los senos que dos veces caí en sus remolinos, movías el culo lento, en alto, para arrearme a su negra emboscada, su mediodía perenne. / Abrías tanto su historia, gritaba su naufragio... / Nos desnudamos tanto que no nos conocíamos, que los dioses mandaron la lava a reinventarnos. / IV Te desmentí de cabo a rabo devolviéndote a tus primeros actos, te escudriñé profundo hasta escuchar la historia amarga de tu cuerpo, pues sólo el amor sabe cómo llegar tan hondo sin molestar la sangre. / Esa noche la lava mudó si paisaje en piedra. Tú y yo fuimos lo único que se murió de veras. Nota del autor: En Pompeya, entre otros cuerpos petrificados por las lavas y cenizas de la erupción del Vesubio (año 79), se conservan los de un hombre y una mujer en el acto amoroso.

“Cuarteto de Pompeya” de Fabio Morábito.

En días pasados un descubrimiento conmovió a más de uno y de un solo golpe derrumbó a la más conocida teoría arqueológica que había permeado por décadas, desde su descubrimiento hace más de 100 años cuando “Los amantes de Pompeya“, dos personas petrificadas víctimas de la erupción del Vesubio, fueron denominados como “los amantes” en razón del abrazo que literalmente los fundió al momento de que la erupción cubriera la metrópoli romana. Ahora, científicos encabezados por Stefano Vanacore, luego de estudios forenses encontraron que se trata de dos hombres, que “Los amantes” descubiertos en 1913 en la Casa del Criptopórtico eran masculinos y, por tanto, que la conjetura arqueológica original de que eran hombre y mujer, es falsa.

El estudio se realizó con análisis de ADN y la tomografía axial, con lo que se descubrió además que no eran parientes. Los dos cuerpos abrazados conocidos como “Los amantes de Pompeya” son dos hombres, según han revelado estudios antropológicos y de ADN. Hasta ahora se creía que eran mujer y hombre o dos mujeres que se abrazaron en sus últimos segundos de vida durante la erupción. El director de las excavaciones, Massimo Osanna, heredero del arquitecto Domenico Fontana, quien en 1594 de manera fortuita dio con la ciudad perdida, ha explicado que los análisis se llevaron mediante la reconstrucción de la secuencia en ADN con un diente y fragmentos óseos, además de las tomografías hechas a los restos recuperados de quienes en su mayoría murieron por asfixia y las seis oleadas de flujos piroclásticos de más de 100 grados centígrados ocurridos por dos días.

Se ha investigado también si tenían alguna línea de parentesco, pero no ha sido posible demostrarlo. Según Ossana, el uso de las investigaciones de ADN en el ámbito antropológico se revela cada vez más como un instrumento fundamental para el conocimiento científico, porque los resultados aportan certeza en un campo hasta ahora limitado a las hipótesis. Todo lo revelado por estos recientes estudios de las víctimas encontradas en la domus criptopórtica confirma la teoría. En el caso de “Los amantes” se comprueba que: 1. No se trata de dos mujeres, 2. No había relación de parentesco entre los dos sujetos, y 3. Los cuerpos petrificados determinaron que el ADN pertenece a dos personas del género masculino de entre 18 y 20 años de edad al momento de morir.

La erupción del Monte Vesubio, la mayor en 4 mil años y cuyo inicio, según Plinio, fue al medio día del 24 de agosto del 79 d.C., uno de los acontecimientos históricos de la Antigua Roma más conocido, en especial porque cubrió por completo a las ciudades de Pompeya y Herculano, cuyas edificaciones en menos de 4 horas soportaron más de metro y medio de cenizas y piedra volcánica lo que acabó (luego de dos metros más de escombros acumulados por 48 horas) por desplomarlos, sepultando vivos a muchos de sus habitantes que, sorprendidos o resignados se resistieron a irse, como otros.

De acuerdo con las investigaciones arqueológicas formalizadas desde el siglo XVIII, esta erupción cobró la vida de más de 5 mil personas, pero las cenizas preservaron intactos tanto construcciones como los esqueletos fosilizados de varias personas, entre otros los de “Los Amantes de Pompeya”. Vittorio Spinazzola fue quien encontró este conjunto en 1931 y generó la primera hipótesis que ahora Massimo Osanna, director de excavaciones, desmiente. Desde hace dos años dichas investigaciones se han enfocado más en preservar al menos 86 cuerpos de los mil 44 localizados, con la finalidad de conocer aquella cultura que pereció durante las más de 48 horas que duró la erupción, según relata Plinio el joven, el primero en documentar un fenómeno de ese tipo.