LA PANGA

MAYAHUEL HURTADO | Opinión | 17/03/2017

¿CÓMO VAMOS COLIMA PUEDE EVALUAR UNA SECRETARÍA?

Llevo meses leyendo notas que hablan de esta asociación que se dice formada por ciudadanos, pero que presionan al Congreso parta que les aprueben leyes a modo y puedan de esa manera, subsistir con dinero público. Una de las preguntas que me llaman mucho la atención es su fecha de caducidad, pues de acuerdo como se dice en su página de internet, su plan de visión llegará hasta el 2040, lo cual quiere decir que durante 23 años las y los colimenses estaremos sujetos a los juicios de valor emitidos por este organismo y que además, si se aprueban esas leyes, tendríamos que pagarlo con dinero público, es decir, con dinero de todos.

Siempre he sido una defensora de las causas ciudadanas, incluso, eso me ha llevado a meterme en bastantes problemas, pues el buscar la equidad y la justicia no son tarea fácil, y puedo ver que de no poner especial atención, ésta organización podría llegar a ser un grupo totalmente radical a cualquier sistema político o gubernamental que no esté dispuesto a someterse a sus condiciones. Una de las cosas que he aprendido a lo largo de esta carrera en donde me ha tocado analizar a los políticos, a las dependencias y a otros organismos, es que sin querer o queriendo, las palabras coacción, extorsión, chantaje, capricho y mezquindad pueden ser elementos de juicio para la hora de emitir sentencias. Los ceros y las calificaciones de reprobados que repartieron hace unos días, refleja una agrupación que se rige por un esquema antisistema, olvidándose que se necesitan en este momento de juicios sanos, equilibrados, pero sobre todo, propositivos. Una sentencia no puede estar sustentada en apreciaciones, pero mucho menos, en faltas de respeto.

Siempre he sido una convencida de que el respeto y apego a la ley solucionarían de inmediato todas las aristas en los sistemas de gobierno de todo el país, en el momento en que el ciudadano aprenda a emitir su voto de manera razonada y responsable, estará depositando el poder en una persona calificada para desempeñar dicha función pública. Con todo respeto para quienes conforman Cómo Vamos Colima?, al reprobar un gobierno sea municipal, estatal o federal, al reprobar a diputados locales, federales o senadores, están reprobando en automático a la sociedad que los puso ahí y si nos basamos al principio básico de la razón de ser de esta organización, considero que está mal enfocada su lucha, porque no es sintiéndonos Dios como vamos a corregir los problemas que atraviesa nuestra entidad o nuestra nación.

Hace muchos años trabajé como auditora de procesos y es el seguimiento minucioso de todos los procedimientos de todas las áreas que llevan a un fin, ya sea un producto o un servicio, y yo nunca he escuchado de parte de la organización Cómo Vamos Colima? la ponencia de un experto que muestre con cifras, muestreos, encuestas, estadísticas, tablas de datos, estudios de campo, cómo sustenta sus señalamientos para aprobar o desaprobar a un gobierno. Si consideramos que las dependencias se tienen que sujetar a un presupuesto y es más la demanda que el presupuesto existente, no se requiere de un experto en matemáticas para valorar los grandes esfuerzos que hacen secretarías como Salud, Seguridad y Educación para, con lo que se tiene, brindar el servicio a la ciudadanía. No se trata de tomar un foro para hablar de una percepción, porque lo dicen los expertos, no lo digo yo, “percepción no es realidad”.

Me preocupa que lejos de generar las condiciones para un análisis serio de ¿en dónde estamos y hacia dónde vamos?, se confunda más a la ciudadanía  con presentaciones de datos y calificaciones que no están sustentadas en documentos oficiales o en instrumentos de evaluación, hechas por expertos en los temas de sociología, política, finanzas, administración, salud, educación y contaduría. Hago una reflexión que tiene que ver con mi área, ha llevado décadas mejorar las prácticas educativas para que den mejores resultados de una evaluación. Se consideran actualmente no solamente los conocimientos del alumno, sino el contexto escolar, socio económico y cultural en el que se desenvuelven, son evaluaciones muy minuciosas que para su recopilación e interpretación que requieren de expertos en el tema, me gustaría mucho que me explicarán los integrantes de Cómo Vamos Colima ¿cómo le hicieron para esas evaluaciones? Si desde el año 2000 tras los resultados de la prueba internacional PISA, nuestro país ha buscado diversos mecanismos para la mejora de la enseñanza en las aulas con miras de insertarse en un mundo global y competitivo, en donde se garantice el acceso a la educación y a la tecnología como herramientas de progreso social.

Me gustaría que se reinventara Cómo Vamos Colima?, la idea no parece mala, pero considero que en su etapa de implementación no tenía un esquema o manual de procedimientos, que le permitiera tener certeza en las mediciones que presenta como evaluaciones en diferentes áreas del sector público. No es descalificando como se avanza y se mejora. No es generando una guerra mediática como se obtienen mejores resultados y lo más importante, no es hablando a nombre de todos como generaremos las condiciones para tener un mejor gobierno, en donde la participación ciudadana sea el elemento principal, el centro sobre cual giren todas las acciones para el crecimiento en el corto, mediano y largo plazo.