PARACAÍDAS

ROGELIO GUEDEA | Opinión | 16/02/2017

MICHEL RUIZ RATIFICADO

Enrique Michel Ruiz es el nuevo líder estatal del Partido Acción Nacional, hoy por hoy la primera fuerza política del Estado. Fue recientemente ratificado y se espera que, pese a las impugnaciones que vendrán (ya los grupos panistas adversos al grupo de Michel Ruiz han anunciado nueva impugnación), el Comité que estará bajo su liderazgo enderece las huestes albiazules rumbo a las elecciones de un 2018 que ya está a la vuelta de la esquina. Nadie duda ya que la división al interior del PAN se debe a una sola razón: al terror que tiene el PRI nachoperaltista, desprestigiado y en bancarrota, de perder más espacios de poder el próximo año, de ahí que haya visto tanto en sus partidos satélites como en otras fuerzas políticas de buen prestigio electoral (como el PAN) la posibilidad de perseverar en sus cotos de poder pero camuflado en políticos de su propio cuño, aunque con apariencia de otra fuerza política. Esto podría ser permisible en partidos como Nueva Alianza, Partido del Trabajo, Verde Ecologista, incluso con el PRD o Movimiento Ciudadano, a quienes no les importa cumplir la función de sanguijuelas o rémoras siempre y cuando puedan sus líderes subsistir a la sombra del partido corruptor, pero sería inadmisible que el PAN cumpliera esta función venial y abyecta. Por eso, el trabajo de Enrique Michel Ruiz y su equipo no es cosa fácil y requerirá más que de serpientes, de verdaderos leales, panistas que sepan entender que el futuro de su partido depende precisamente de saber responder a la necesidad de una sociedad hastiada de tanto priismo corrupto y corruptor, de tantos transpolíticos y de tantos seudopartidos. ¿Pero qué quiero decir con esto? Que el PAN, simplemente, puede trascenderse a sí mismo y convertirse en una plataforma política que pueda auspiciar voluntades políticas más allá de su propio ideario y, de esta manera, cumplir el sueño de, en el futuro mediato, la ansiada alternancia a la sociedad colimense, pues de otra forma devendrá en un partido mucamo del PRI, como el resto de los hoy existentes. El grupo de Michel Ruiz, apoyado por el senador Jorge Luis Preciado y otros adalides albiazules, tiene en sus manos, pues, una oportunidad histórica para socavar décadas de corrupción priista, violencia, pobreza, desigualdad y desempleo incluidos. El primer año de Nacho Peralta, estéril y baladí, es la comprobación de que Colima necesita un cambio radical de destino, y hoy por hoy esta responsabilidad política recae en el panismo local, aun cuando la oleada morenista a nivel nacional nos quiera transar cambiándonos oro por espejos. El 2018 en Colima debe convertirse en el entarimado base para la transformación electoral de 2021, donde el PRI tendrá que o renovarse o terminar de morir. Por lo pronto, que Michel Ruiz y su equipo no permitan por ningún motivo que sus transmilitantes desmoronen los contrafuertes de un partido que, de no blindarse bien, corre el riesgo de convertirse en otra rémora del PRI.