PARACAÍDAS

ROGELIO GUEDEA | Opinión | 11/10/2018

FORO DE CONSULTA ESTATAL PARTICIPATIVA EN COLIMA

El capítulo final de La república, de Platón, está dedicado curiosamente a la educación, no a la política. Es el capítulo toral de todo el tratado platónico: la educación es la única vía para el progreso y desarrollo de los pueblos. La educación de calidad, obviamente, la que permite el pensamiento crítico y el conocimiento plural, incluyente, innovador, creativo, porque incluso las “almas mejor nacidas –dice Platón- se hacen las peores mediante una mala educación”. Los mejores países son mejores precisamente porque tienen una educación de calidad, los peores lo son precisamente porque su educación es precaria. En nuestro país esto se sabe muy bien desde hace muchos años, pero poco se ha hecho para remediarlo. Los hechos han sido contundentes: a los gobiernos (de distinta filiación partidista) no les ha interesado una mejora realmente profunda de nuestro sistema educativo. El nuevo modelo educativo que emergió del gobierno del presidente Peña Nieto y que ahora el próximo gobierno de López Obrador quiere derogar para implementar otro (más acorde al parecer a la realidad de nuestro país) careció de realismo y se excedió en fantasías, por una simple razón: porque no se puede correr un maratón con las dos piernas rotas. El maratón son todas las ideas educativas que el Nuevo Modelo Educativo importó de sistemas educativos del primer mundo, ideas innovadoras y realmente atractivas, pero todas estas ideas se fueron de bruces al enfrentarse a las piernas rotas del corredor de fondo, que son la falta de infraestructura escolar que padecemos en nuestro país, la carencia de recursos básicos para el funcionamiento de los nuevos programas educativos, la falta de cobertura, el mal salario de los maestros, la carencia  de recursos didácticos y tecnológicos, etcétera. Todo esto sin contar con la parte más siniestra del Nuevo Modelo: la evaluación y todos los males que ésta acarrearía. El gobierno de López Obrador se dio cuenta de este fallo y advirtió que el Nuevo Modelo Educativo del gobierno de Peña Nieto no se implementaría y, a cambio, inició una cruzada para implementar otro. Como parte de esta avanzada se implementaron los foros de consulta participativa que se están realizando en los diversos estados del país, entre ellos Colima, el cual fue auspiciado por nuestra máxima casa de estudios, con gran éxito. En estos foros se le quiere dar al proyecto educativo de López Obrador un rostro de pluralidad e inclusión, incluso de legitimidad, y en lo personal no me parece mal que se escuchen las opiniones de los maestros, sociedad civil, etcétera, pues puede ser de gran utilidad para el próximo secretario de Educación, Esteban Moctezuma, que no es neófito en esta materia, a la hora de cristalizar el tipo de educación que impulsará el gobierno lopezobradorista durante su gestión. El Foro en Colima tuvo excelente convocatoria y fue muy productivo, pero ahora lo interesante es que todas esas ideas generadas en el mismo no se echen en saco roto ni sean nada más parte de solo una fachada política y demagógica. La educación verdadera es algo que nuestra sociedad está requiriendo con urgencia para salir de esta barbarie que nos asola. Sería un crimen de Estado usar la buena voluntad de los participantes de estos Foros como simples cortinas de humo y no como reales esfuerzos de mejora en un ámbito que es crucial para nuestro progreso. Sólo el tiempo nos dirá una cosa o la otra, de momento yo le doy mi voto de confianza a un ejercicio que demostró que, por lo menos en Colima, hay interés por parte de la ciudadanía y del magisterio para avanzar, a través de la educación, hacia mejores estados de bienestar.

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