LA PANGA

MAYAHUEL HURTADO | Opinión | 10/10/2018

“EL MONSTRUO DE ECATEPEC”, DIARIO DE UN Y UNA FEMINICIDA

Es difícil continuar leyendo las declaraciones que inundan los espacios de comunicación en el país, “El monstruo de Ecatepec” suena a un estreno del cine mexicano, de esas películas que tratan los temas de las entrañas de los barrios, pero esta historia es mil veces más atroz y terrible, el primer shock es el leer la manera tan cruel y despiadada de quitarle la vida a una mujer, a otra y a otra más, y a las que sean.

Es repugnante leer cómo alardea y dice sin el menor pudor que “odia a las mujeres y mató a tres por ser bonitas”; la peor parte viene cuando el cómplice de los brutales crímenes de odio es una mujer y es que siempre la palabra feminicida nos trae a la mente a un enfermo mental, a un misógino, a un asesino que mata mujeres por odio, sadismo, diversión o vanidad, el motivo principal es que las mata por el hecho de ser mujeres; sin embargo, haber escuchado que “El monstruo de Ecatepec” tiene no sólo rostro de hombre, sino que además hay una mujer feminicida, en automático enciende las alertas en todo el país, porque ya no es una cuestión de género, la expresión de la violencia va más allá y escala un peldaño más, en donde una mujer es generadora de violencia sobre otra, a tal grado que es capaz de quitarle la vida.

Desde este espacio he insistido en varias ocasiones acerca de la violencia intragénero; es decir, aquella expresión de violencia que es generada de una mujer contra otra mujer; pero también esto se hace en grupos de féminas que sistemáticamente agreden de forma física, verbal y emocional a otras de su género, teniendo como escenarios diferentes contextos, porque no sólo es en el trabajo donde se pueden dar estas situaciones de violencia, sino en la escuela, la calle e incluso en el barrio o la familia, se dan situaciones marcadas de violencia intragénero, que terminan en conflictos laborales, peleas callejeras, agresiones y lesiones que comprometen la integridad física de una mujer y como “El monstruo de Ecatepec”, la máxima expresión de violencia donde una mujer es capaz de quitarle la vida a otra.

Pero vamos a leer algunos fragmentos del seguimiento que el portal de “Excélsior” mostró y que ha sido compartido miles de veces:

“Sus nombres son Arlet, Evelyn, Nancy, tres mujeres que tenían en común vivir en la colonia Jardines de Morelos, en Ecatepec, Estado de México. Las tres desaparecieron este año y fueron encontradas sin vida en el mismo lugar, asesinadas a manos de Juan Carlos ‘N’ y Patricia ‘N’, capturados el pasado jueves 4 de octubre en esa misma colonia.

“Son las familias de ellas quienes en el momento de su desaparición comenzaron con la búsqueda y aportación de pistas; con el tiempo en contra y la esperanza de hallarlas con vida. Sin embargo, nadie las buscó.

“Así, el pasado 25 de abril, fue denunciada la desaparición ante la Fiscalía de Personas Desaparecidas y compartida la cédula única de Odisea (Programa para la búsqueda y localización de personas desaparecidas, no localizadas, extraviadas y ausentes) en el Estado de México, la cual difundía de manera electrónica en hospitales, albergues, centros de detención y/o adicciones incluso el Servicio Médico Forense (Semefo), los datos de Arlet Samantha Olguín Hernández, de 23 años, incluso la madre de Arlet narró en algunas entrevistas que su hija se dirigía por su hijo al kínder, ubicado en la sección Islas, de la colonia Jardines de Morelos, lugar al que jamás llegó.

“Luego, el 26 de julio, Evelyn Rojas Matus, madre de dos niños y separada, encargó a sus hijos con su ex esposo y salió rumbo a la sección Playas, en Ecatepec, para encontrarse con una señora que vendía ropa americana, jamás regresó, al igual que Nancy Noemí Huitrón Solorio, de 28 años de edad, quien el pasado 6 de septiembre salió de su casa, acompañada de Valentina, su hija, de dos meses de nacida.

“Nancy se dirigía a una junta en la primaria de otra de sus niñas ubicada a solo dos cuadras de su hogar, en la sección Ríos, y tampoco llegó. Mientras que Valentina, de 2 meses de nacida, fue vendida a una pareja y luego, recuperada por la policía, y regresada a su familia tras la detención de Juan Carlos ‘N’ y Patricia ‘N’ (…).

“Ya detenido, Juan Carlos ‘N’ aseguró ante los elementos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) que mata a las mujeres porque les tiene odio, porque le molesta que respiren su mismo aire y advirtió que si pudiera librar la situación en la que se encuentra, volvería a matar mujeres (…).

“Señaló que antes tenía una pareja de nombre Mónica, de la cual estaba enamorado y a raíz de quien comenzó su carrera homicida, pues pensó que si él no podría ser feliz, nadie lo podría ser.

“‘No me hicieron caso, patrón, los policías, no ustedes, no me hicieron caso, se burlaron de mí. Tu mujer se fue con otro cabrón, ese niño no es tuyo, ya deja de moverle wey. Maté a mujeres wey, yo dije, si yo no fui feliz en ese momento, nadie lo va a ser, que como yo no lo fui, nadie lo va a ser y mientras siga yo aquí en la tierra’, y señaló que además conocía a los familiares de sus víctimas y disfrutó haberlas asesinado.

“Mencionó además que de pequeño sufrió abusos por parte de una mujer con la que lo encargaban, además de que vio a su madre sosteniendo relaciones sexuales. En la declaración dijo que sólo de pequeño probó drogas, que toma alcohol, que fue a la escuela y a partir de una caída en kínder, subió de calificaciones, además aseguró al final ver un perro”.

Aquí concluye parte de la información en donde podemos apreciar la frialdad de un multihomicida para referirse a sus víctimas, las tres no solo coincidían en vivir en la misma zona, además eran mujeres jóvenes, bonitas y madres de hijos pequeños, las tres emprendedoras, las tres mujeres que les arrebataron el derecho de vivir.

Hoy lloran en tres hogares a las hijas que de forma tan cruel les fueron arrebatadas y los niños preguntan por sus mamás, sufren la ausencia cada día y esto cambió para siempre sus vidas. También en la historia de los feminicidios lamentablemente se suscita algo nunca antes visto, una mujer cómplice y autora de la muerte de tres mujeres con crueldad y sadismo, quizá porque eran bonitas, quizá porque tenían posibilidades de ser felices, quizá porque fueron valientes para dejar a sus parejas y enfrentar solas la vida para sacar adelante a sus hijos de forma digna y eso, siempre molestará a quienes se revuelcan en la inmundicia, incapaces de respetar la vida.

¿Cuántos monstruos de Ecatepec se necesitan para sensibilizar a la sociedad, para que desde edades tempranas se eduque a los hijos con valores y amor desde el seno de la familia?, ¿qué harán los legisladores y las autoridades encargadas de impartir justicia?, ¿endurecerán las penas para los y las feminicidas?, ¿servirá de algo tener un Congreso de la Unión con 50% de mujeres para garantizar una vida libre de violencia? Al tiempo.