PARACAÍDAS

ROGELIO GUEDEA | Opinión | 04/10/2018

EL HARTAZGO CREDITICIO

La pasada legislatura (alidada todavía del gobernador Nacho Peralta) le aprobó un crédito por 410 millones de pesos, los cuales –según el Ejecutivo estatal- se van a destinar a seguridad y a salud, principalmente. La nueva legislatura (en apariencia ya no aliada al Ejecutivo estatal- ha solicitado que ese crédito no se ejerza, pues lo consideran lastimoso para la sociedad colimense. Está claro que el fondo del problema con el tema de los créditos (que han servido para llevar a cabo incluso cacerías de brujas) no es tanto en qué se apliquen y cómo se apliquen, sino el sospechosismo que los envuelve. Recordemos que uno de los escándalos torales de la administración de Mario Anguiano Moreno fue precisamente por cuestiones crediticias, al parecer haber desviado para otros fines créditos millonarios solicitados durante su administración. De hecho, hace poco fue sancionado el exgobernador y otros funcionarios por este motivo, una sanción igualmente sospechosa si se tiene en cuenta que parte de esos créditos fueron solicitados por la administración de Mario Anguiano Moreno pero ejercidos de facto por la de Nacho Peralta. Es un asunto tan complejo que todo lo que se diga ya con respecto a estos créditos puede ser una gran verdad o una gran mentira, lo que no quita que de entonces en adelante la solicitud de un crédito cause polémicas en el ámbito político y ciudadano. Yo creo que si este crédito, como cualquier otro, se destina a los fines mencionados por el Ejecutivo estatal, fines que impactarán sensiblemente en el bienestar de los colimenses, el crédito entonces lo vale, sobre todo si existen los medios para fiscalizarlo y asegurarse que sea destinado para esos fines. El asunto se problematiza cuando, por otro lado, nos tunden los medios afines al gobierno estatal con propaganda donde se nos dice que las finanzas del gobierno están sanas y cada vez mejor y después, de pronto, nos salen con que el gobierno necesita un crédito para algunos de sus programas torales. ¿Entonces las finanzas están bien o no? ¿Entonces están bien para unas cosas pero no para otras? ¿Están bien a medias? ¿No están bien en realidad? El uso de un nuevo crédito para un fin tan sensible como el combate a la inseguridad que padecemos los colimenses puede despertar tal desconfianza si tomamos en cuenta que en su campaña, hace ya tres años, el gobernador Nacho Peralta nos dijo que viviríamos felices y seguros, cosa que no hemos visto por ningún lado. Si fue esta frase hecha con conocimiento de causa (esto es con la convicción de saber cómo se le regresaría la paz a nuestra entidad), entonces algo muy malo pasó para que no cristalizara. Pero si se hizo nada más como una estrategia electoral (pura demagogia política), entonces peor todavía. Esto es en esencia lo que ha creado este hartazgo crediticio en la ciudadanía: la idea de que esos millones de pesos van a ir a engordar, como siempre, los bolsillos del gobernador y sus cofrades y no serán destinados para el beneficio social. Si el gobernador usa ese crédito y quiere romper con este estigma de desconfianza, tiene que hacer una sola cosa: aplicar ese dinero tal cual en aquello para lo que dijo que se destinaría, sin que ni un solo peso se destine a otros menesteres. Es una oportunidad de oro para empezar a cambiar la exacerbada incredulidad ciudadana por una mínima confianza. Pero ¿lo harán?