PUPITRE AL FONDO

BLANCA F. GÓNGORA | Opinión | 13/04/2018

PRESUPUESTO DE CAMPAÑAS A EDUCACIÓN

Las escuelas de mi país me conmueven. Cada que paso por una escuela de educación básica, principalmente, pienso en muchas cosas y según el día o la hora me conmueven por una u otra razón, es decir; si paso durante el recreo, me emociona la algarabía, la corredera, los grupitos de niñas con su bolsita de agua en la mano y la tostada de frijoles en la otra, pero no puedo evitar pensar en que muchos niños no llevaron ni lonche ni dinero para comprar en su recreo. Si paso en fin de semana y las veo tan solas, siento que de cualquier manera  los ecos y las risas esperan por ahí arremolinados en algún árbol frondoso, y evito pensar en lo triste que es una escuela sin alumnos, razón de ser del sistema educativo. Si paso por una comunidad rural y veo el solitario salón que hasta pareciera improvisado para unos cuantos días, pero que ha estado ahí mal pintado, mal equipado por muchos años antes, evito pensar que esos niños, aunque estén en una comunidad olivada del gobierno, merecerían también un salón bien equipado y bonito como los que se ven en las fotos que ilustran el libro impreso del Nuevo Modelo Educativo, fotos que por cierto serán una ilusión nada más, pues ilustran salones de clase como los que deberían ser, como los que existen y son una realidad en las escuelas de primer mundo y que en nuestro país ni las escuelas privadas tienen, bueno una que otra quizá sí, esas que solamente las clases muy privilegiadas de nuestro país pueden pagar. Si paso durante la ceremonia de honores a la bandera, y escucho el mismo guión y formato: honores-efemérides-mensaje del director, siento que la educación sigue estancada, que todo sigue igual desde que mis abuelos, padres, hermanos y yo misma íbamos a la escuela, que estamos atados a los formalismos, al acartonamiento y  que esa forma antigua de considerar que así se promueve el amor a la patria ha sido también un error, como lo han sido muchas políticas públicas implementadas por todos nuestros gobiernos, cuyos gobernantes han mostrado todo, menos amor a la patria.

Las escuelas de mi país me conmueven, se dice que en este sexenio se ha hecho la mayor inversión en infraestructura escolar; eso tendría que alegrarme, ponerme eufórica, pensar optimistamente, pero la realidad es que si se ha hecho semejante inversión es porque el abandono tarde o temprano ha cobrado su cuota, y si bien no se logran instalaciones de clase  mundial con esa “mega-inversión”, al menos tuvieron un poco de conmiseración y se les ha dado, (a  unas cuantas) “una manita de gato” para poder publicitar con bombo y platillo tal hazaña.

Las escuelas de mi país me conmueven, y cuando leí que se gastarán más de  seis mil setecientos dos millones de pesos en las elecciones 2018, me quedé perpleja: ¿cómo puede un país tirar semejante cantidad de dinero habiendo tantas escuelas que ni para papel de baño tienen?. ¿No estaría mejor invertido ese presupuesto en las escuelas de mi país?, no solamente para infraestructura, también para mantenimiento (material de aseo, de limpieza, reparaciones), papelería, botiquín,  material didáctico, internet, agua, estanterías, impresoras, torneos deportivos, presentaciones culturales, etcétera, gastos todos que cada escuela por sus propios medios y con la ayuda de los padres de familia tiene que sufragar, porque debe usted saberlo, eso no está contemplado en los presupuestos del sector educativo, así que queridos candidatos y partidos políticos: se agradecería realmente que fueran ustedes los que tuvieran la iniciativa de reformar la ley electoral para reducir sus presupuestos y destinarlos mejor a la educación básica, nivel educativo primordial para la formación de nuestra niñez y  de nuestro futuro, de esta forma quizá podrían convencernos de que realmente ustedes quieren hacer algo por nuestra sociedad.

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